En el barrio de Sajonia, en Asunción, un loro muere. Y con esa muerte ridícula, imprevista y doméstica, empieza una de las comedias más genuinamente paraguayas que el cine nacional ha producido en años.

El Chisme de Barrio Llevado al Cine

Doña Porota, Doña Chiquita y Doña Nena son tres amigas de toda la vida. Comparten el barrio, los mates, las quejas y los secretos. Cuando Timoteo —el querido loro de Chiquita— aparece muerto en las circunstancias más inesperadas, las dos amigas que están en el lugar se ven obligadas a tomar una decisión apresurada. Una pequeña mentira piadosa. De las de siempre. De las que parecen inocentes pero nunca lo son del todo.

Lo que empieza como un problema de vecindario se convierte, casi sin que nadie lo planee, en un fenómeno viral, mediático y hasta espiritual. El barrio entero fija su atención en el hecho, y la historia del loro comienza a llamar la atención más allá de las fronteras del Paraguay. Aparecen creyentes que juran haber recibido favores del difunto Timoteo. Un pastor oportunista ve su oportunidad. Un político olfatea los votos. La Iglesia oficial prefiere mirar para otro lado. Y las tres abuelas, en el centro de todo, intentan desesperadamente que nadie descubra lo que realmente pasó.

Una Comedia que No Se Ríe de lo que Creés

El director Ortiz Faiman fue muy claro desde el guion: «Nosotros no nos reímos de la fe; nos reímos de las personas que quieren aprovecharse de la fe». Y esa distinción importa, porque es lo que separa a Timoteo de una sátira fácil y lo convierte en algo más matizado: una película que te hace reír de situaciones que reconocés, de personajes que conocés, de dinámica barrial que vivís o viviste.

El jopará aparece con naturalidad, sin artificios, como parte del tejido de una comunidad que habla como habla. El tono se mueve entre la comedia irónica y el drama absurdo, con referencias que van desde Álex de la Iglesia hasta Luis Estrada, pero siempre con la intención de imprimirle un sello propio, un sabor paraguayo. Esa mezcla funciona casi siempre, y cuando funciona de verdad, el resultado es electricidad pura.

Una mentira pequeña, un loro difunto y un barrio entero capaz de convertir cualquier cosa en milagro. Eso es Paraguay. Y eso es esta película.

El Elenco: La Película Tiene Caras

En cine, una comedia de enredos se sostiene o se cae por sus actores. Timoteo tiene la fortuna de contar con un elenco donde casi no hay eslabón débil.

Amada GómezDoña Porota
Katty PacuáDoña Nena
Olga VallejosDoña Chiquita
Diana FrutosJustina
Wilfrido AcostaPadre Amancio
“Paletita” RomeroParticipación especial

Un destaque especial merecen las interpretaciones de Wilfrido Acosta, Néstor Caballero, Diana Frutos, «Paletita» Romero y Hernán Melgarejo, con papeles que logran sacar más de una risa al público. Las tres protagonistas, por su parte, construyen una dinámica de amistad que se siente genuina: no actúan como amigas de toda la vida, son amigas de toda la vida.

El Barrio Como Protagonista

Hay algo en Timoteo que va más allá de la trama: la película es, en el fondo, una carta de amor a la vida de barrio. El director afirma que ese es el corazón de la película: «la amistad, el amor a la comunidad y rescatar esa vida de barrio que el teléfono nos está robando».

Con su carácter costumbrista y el jopará, Ortiz Faiman toma algo de la fórmula y el tono de la comedia de la dupla Maneglia-Schémbori, pero también logra proponer algo propio e invitar al público no solamente a reír, sino también a reflexionar. La fotografía, el sonido, el arte y el vestuario acompañan una historia que se siente honesta en cada detalle de producción.

¿Por Qué Hay Que Verla en Cineart?

Porque apoyar el cine paraguayo no es un gesto de caridad: es reconocer que hay talento, que hay historias para contar y que hay un equipo enorme de artistas y técnicos que puso el corazón en cada etapa de este proyecto. El rodaje fue de 26 días de filmación, casi sin horas extras y con un equipo sólido y comprometido, con un vínculo especial con los barrios y la gente que participó como extras o colaboró en las locaciones.

Y porque, más allá del mensaje, Timoteo es simplemente una película que divierte. Una que podés llevar a tu mamá, a tus abuelos o a tus amigos, y que va a encontrar algo en cada uno de ellos que los haga reír por razones distintas. Si logramos que una abuela vaya con sus nietos y los dos se rían de cosas distintas en la misma escena, ganamos, dijo el director. Spoiler: ganaron.

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